oct 26 2011
Una única copa para todos los vinos
Para poder percibir un buen vino, el elemento que más influye son las copas. Se recomienda una copa con cierto tamaño, similar a la de foto, que tenga una boca medianamente cerrada y un cuerpo bastante redondeado, para que se pueda agitar bien el vino. Un consejo: para que todo esto de resultado no se debe llenar la copa por encima de un tercio de su capacidad.
El costo de las copas, va dependiendo siempre del consumo de vino que cada uno tenga. Ikea cuanta con un par de modelos, los cuales se pueden meter sin ningún problema al lavavajillas, su precio no va más allá de los 90 centésimos la unidad, y para comenzar a tomar vino en casa, no se necesita más.
Por supuesto para los que aspiran a más, la firma Riedel se ha encargado de divulgar que para cada vino se necesita una forma específica. Riedel se basa en el disfrute de estilos de vino concretos potenciando sus virtudes y ocultando sus defectos. Trabajan con copas de todo tipo y tamaño, en función de las necesidades de oxigenación y complejidad aromática de los vinos.
Realmente no existe ningún fabricante que se iguale a esta casa. Pero todo esto implica precios elevadísimos, sus copas más sencillas no bajan de los 10 euros la unidad. Otras firmas que podemos encontrar en España con bastante presencia son Spiegelau o Schott Zwiesel.
Pero para definir el mundo de las copas de vino lo haríamos con el cristal soplado artesanalmente que se caracteriza por unos resultados de finura y ligerezas extremas. Por cierto la finura del cristal, nos ofrece una sensación placentera al tacto especialmente en la entrada del vino a la boca. En Riedel podemos encontrar la línea Sommeliers, desde 48 euros la unidad, y la línea Zalto Denk ‘Art desde unos 25 a 30 euros la unidad.
Por supuesto que para poder disfrutar de cualquier vino, no se necesita más que una copa en condiciones. Lo que cada uno quera resaltar en su cristalería doméstica, dependerá de su interés y pasión por el vino.
































